La idea de estar enamorada

Desde pequeña, he crecido con la idea del amor en mi cabeza, en varias formas, pero siempre ha estado presente. Ya sea en el abrazo de mamá, en sus cuidados cuando me enfermo, en los pequeños detalles diarios de papá, porque así es su forma de demostrarme cariño.

El amor es algo tan complejo, que no pienso romperme la cabeza tratando de darle un significado a algo que considero es diferente en cada individuo.

Podemos decir que el amor es un sentimiento universal y que es algo que está presente en todos nosotros, pero como dije, este varía en cada persona por lo que el concepto de otros sobre el amor es diferente. Y así, muchos llegan a confundir el amor (que no necesita más ni menos) con otros sentires, como el sentir celos, el sentir que necesitamos que alguien nos “atrape”, el sentirnos pertenecientes de alguien más porque así nos han inculcado que es el amor de pareja. Como mujeres, “debemos” sentirnos protegidas por nuestra pareja, y así cargamos en alguien más la obligación de tener que darnos esa seguridad que por nosotras mismas somos “incapaces” de conseguir.

La idea de estar enamorada es algo que me ha causado conflicto casi toda mi vida y no me había dado cuenta. Siempre he soñado con sentir ese amor que suena en las canciones, de vivir ese amor que veo en las películas y de encontrar ese amor del que todos hablan pero pocos tienen.

El amor a veces se resume tanto al amor de pareja que nos olvidamos que el amor existe también en las amistades, en la familia, hacia la vida y hacia nosotras mismas… Y quizás se ha hecho así, porque el amor romántico es lo que más vende. El amor escrito en historias bellísimas o proyectado en grandes pantallas vende, ¿cuántas películas no existirán hasta el día de hoy sobre romances? ¿serán más que las películas sobre el amor de familia?

Crecí con la idea de que el amor me salvaría, que mis miedos e inseguridades se irían de mi vida cuando encontrara a mi compañero de vida. Crecí con la idea de que como mujer no podía estar sola, no por mucho tiempo. Crecí escuchando a personas preguntándome tantas veces si tenía novio y si no lo tenía “¿por qué no?”. Hasta tuve amigas que llegaron a decirme que me presentarían a un amigo/conocido para que fuera mi novio… Todas esas veces sentía la misma incomodidad.

¿Me explican por qué es tan importante cuestionarme sobre por qué no tengo novio en lugar de cuestionarme qué es lo que yo realmente quiero?

“EXPLAIN TO ME WHY DO I NEED A BOYFRIEND” – una playera que diga-.

El amor es subjetivo y a veces llega a ser tan conflictivo, porque lo transformamos en lo que queremos, en lo que deseamos, y muchas veces nuestras expectativas son tan altas o están tan condicionadas con las ideas de otras personas que al final, ya no sabemos si realmente era lo que queríamos al principio.

Mi experiencia me lo ha enseñado bien. He pasado tantos años de mi vida viendo las típicas películas románticas y escuchando canciones sobre amor de pareja, desde que era una niña, que fue imposible no crecer con la idea de que el amor romántico es lo mejor que le puede pasar a una persona.

“Y no importa que sufras porque así es el amor, el amor duele y si duele significa que es verdadero”. ¿¿¿???

El amor no mata, ni duele, ni hace daño. Y nadie debe soportar malos tratos que se escuden bajo el nombre del “amor”.

Ya es hora de que nos quitemos esa idea tan peligrosa del amor romántico, y también, es momento de que nos demos cuenta si realmente queremos algo o lo queremos porque nos han dicho que es lo que necesitamos para estar bien y ser felices.

La idea de estar enamorada la tuve tan interiorizada y normalizada que me costó tiempo quitarme la venda y ver con mis propios ojos. No han sido sólo los estándares de pareja que llegué a tener, sino que la idea de tener a una pareja fue siempre mi plan b. Qué si algo fallaba en mi vida sabría que al final del día habría alguien esperándome para amarme, quitarme el dolor de encima y hacerme sentir feliz de nuevo.

¿Por qué siempre le dejamos a otros la responsabilidad de hacernos felices?

Bien dicen que si tu felicidad depende de alguien más, es porque no es tuya.

El amor no es malo. Nunca podría serlo, a menos que tú decidas darle otro significado y por tanto deje de ser amor.

La idea de estar enamorada es la que muchas veces me ha hecho descargarme Tinder cuando minutos después me digo a mí misma: ¿Cómo para qué?

Hoy, estoy tan segura de varias cosas.

A veces no es que queramos una pareja, sino que nos han dicho tantas veces que estar sola es un estado en el que ninguna mujer quiere o debe estar. Y nos han enseñado a tenerle miedo a la soledad, a estar con nosotras mismas… Cuando estar con una misma, aprender de una misma, y crecer con una misma, es de lo más increíble del mundo.

La soledad no es mala, una vez que aprendes a convivir contigo misma tendrás la mejor herramienta que podrías tener en esta vida.

Sentirte autosuficiente, pero sabiendo que siempre puedes volver a casa.

Sentirte fuerte, pero sabiendo que llorar un río de vez en cuando no te hará débil.

Sentirte segura de lo que quieres, saber quién eres, y vivir en base de tus propias expectativas, no las de alguien más.

No las que alguien escribió en una canción de amor hace varias décadas.

No las que alguien escribió en un guión de película.

No las que los demás nos han hecho creer como únicas.

Qué la idea de estar enamorada no te haga perderte a ti misma.

Disfruta de estar sola, disfruta tu soledad. Porque ese momento nos pertenece, porque nos levantamos por nuestra propia voluntad y avanzamos a nuestro propio ritmo. Y ese momento, puede durar tanto como queramos, aunque llegará el día que quizás aún sin darnos cuenta, ya no somos sólo uno con el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

Advertisements

El arte en mi vida

Aún tengo varios recuerdos de mi hermosa niñez alrededor de canciones infantiles sobre el amor, la amistad, y la importancia de luchar por nuestros sueños. Tantas letras que me hacían soñar con otros mundos o con sentimientos que quizás algún día podría experimentar.

Desde ahí empezó todo.

Ya sea sola o acompañada, sentir esa magia que sólo la música te puede brindar es una experiencia que hasta la fecha considero inexplicable. Sinceramente, las mejores cosas de la vida muchas veces no las puedes explicar, bien dicen que definir es limitar, y yo no creo que haya algo más indefinible en este mundo que el arte.

El arte toma forma en muchas cosas.

Ahora sé que el arte estaba en mi destino, porque la vida es parte del arte en sí. Y sé que todos pueden ser capaces de apreciar el arte cuando ven mucho más allá de lo simple, y cuando ven mucho en lo más simple.

Amar el arte estaba en mi destino, ser parte del todo, ser parte de algo nuevo, soñar con algo, creer en algo.

Y sé que pasó mucho tiempo escuchando música y viendo películas, pero con seguridad puedo decir que son los mejores vicios de mi vida.

Desde llorar con la letra de una canción hasta recordar la belleza de estar con vida. Emocionarse con el final de una película o con una simple escena que es capaz de abrir tus ojos…

Muchos podrán decirme que pasar tiempo escribiendo es una pérdida de tiempo, pero para mí escribir sobre lo que siento y en lo que creo jamás podrá serlo. Las palabras tienen el poder de darle sentido a lo que muchas veces no digo.

La música le ha dado el perfecto soundtrack a mi vida, es una dicha poder volver varios años atrás a través de ella. Poder re-conectarme con ese sentimiento que tenía cuando era más joven… La nostalgia es parte de mí.

Poder volver a escuchar las canciones con las que crecí, con las que amé por primera vez, con las que saqué el dolor que nada más lograba sacar, con las que bailé hasta muy tarde en medio de mi habitación…

La música ha sido la única que no se cansa de decirme al oído varias que no estoy sola, cuando nadie más lo hace. La única con la capacidad de ponerme feliz o triste en segundos. La única que siempre va a entenderme, la única que siempre me hace compañía.

El arte siempre me ha llevado por un mar de emociones y me ha enfrentado contra ellas.

Y espero que siempre sea así.

Estoy bien

Haciendo un recuento de un poco de todo lo que he vivido hasta el día de hoy, he descubierto que hoy soy una mejor persona.

Hoy puedo decir con una sonrisa de oreja a oreja que estoy bien, y por primera vez en muchos años puedo mirar a los ojos a alguien más y decirle desde el fondo de mi corazón que lo estoy.

Y sé que no es como que a mucha gente realmente le interese, porque preguntarle a alguien más por cómo se encuentra ya se volvió algo rutinario, algo que sólo hacemos por educación, aunque claro que no siempre es así.

Mi vida ha dado muchas vueltas, he pasado por muchos baches, he recorrido caminos duros que al final me volvieron una dura.

Y me cuesta tener que resumir lo mucho que viví, que sufrí, que sentí.

Porque he aprendido mucho en base a todo lo que me tocó vivir, y debo tener antes esta charla conmigo misma, porque a veces me cuesta mucho creer las experiencias que la vida me ha dado, además de todos los despertares que he experimentado.

A veces sólo estoy confundida, a veces simplemente no lo entiendo.

Pero al final de todo, estoy consciente de lo que fui y de lo que puedo ser.

Toda ese dolor que llegué a tener dentro de mí se ha ido, y aunque quizás aún quedan ciertos charcos, el sol está más fuerte y vivo de lo que jamás ha sido.

Y quedaron las marcas y los destrozos de tantos años de vivir así.

Ahora toca ser más paciente y amorosa conmigo, algo clave para crecer y seguir creciendo.

Porque sé perfectamente que no puedo quitar todo lo que no me sirve y que lleve por tanto tiempo conmigo.

No es tan fácil.

Lo importante es no rendirse, aunque no salga a la primera, ni a la segunda ni a la tercera.

¿Nos hemos puesto realmente a admirar la capacidad que tenemos para salir de los malos momentos?

Deberíamos darnos más crédito por eso.

A veces suelo decir que aún me falta mucho para ser la mejor versión de mí misma, pero eso no significa que no esté orgullosa de la versión que soy ahora.

Estoy en ese punto de la vida donde al fin sientes y ves un cambio importante.

Al fin siento que di un gran salto o un gran paso en mi camino.

Y sí, aún tengo cosas que resolver.

Aún tengo mil dudas existenciales.

Y aún tengo mil hábitos que desaprender.

Pero hoy escribo estas palabras creyendo en ellas, porque estoy bien, y ya ni siquiera me importa si lo creen o no porque yo lo sé.

Y lo más importante es que uno mismo sepa que ser humano es tener dudas.

Nadie nace sabiendo quién es, ni lo que quiere, ni por qué vino a este mundo.

La vida es un viaje de auto-descubrimiento mientras disfrutas de la vista.

Porque cada camino es diferente y cada descubrimiento ocurre poco a poco, en el momento correcto.

Y que si miramos atrás además de sentir nostalgia, lo cuál es normal, ahora también podamos sentir orgullo de todo lo que logramos.

Hoy puedo decirle a todos que estoy bien sin sentir que estoy mintiendo.

Ahora sí me lo creo.

#Growth

Llegó el fin de semana y me dispuse a hacer una limpieza profunda en mi habitación. Empecé a sacar ropa que hace mucho no usaba porque ya no me quedaba, tiré un par de tenis que me gustaban pero que hace mucho se habían roto, y finalmente dirigí mi atención a esa gran colección de libretas que no sabía que tenía.

Revisando una de esas tantas libretas, encontré un texto que escribí hace aproximadamente tres años.

Lo que escribí ahí no es más que un reflejo de como me sentía en ese momento, de lo que vivía en ese momento.

Volví a leer todas esas palabras con miedo, con miedo de aún sentirme identificada, de volver a sentir ese profundo dolor que no me dejaba conciliar el sueño, que me hacía llorar todas las noches, que me tenía encadenada a mi cama y encarcelada en mis miedos.

Leí cada frase, cada palabra.

Cada punto y aparte mostraba exactamente lo que me costaba definir mis pensamientos, lo que me costaba explicar el porqué de mi sufrimiento.

Y me di cuenta al terminar la última oración, que tenía que hacerlo.

Tenía que volver a leer todas esas palabras para al fin darme cuenta que ya no era lo mismo.

Qué yo había cambiado.

Tenía que volver a revivir ese capítulo para darme cuenta que esas palabras ya no tenían sentido.

Esas palabras que alguna vez escribí entre lágrimas y dolor, ya no me pertenecían, ya no me representaban.

Descubrir eso fue el mejor regalo.

Fue como hacer las pases con la “yo” del pasado.

Y aún sabiendo que me falta mucho para llegar a ser la mujer que siempre he querido, estoy orgullosa de todo lo que he superado.

Esas emociones que tanto me hicieron daño ya no las llevo conmigo.

Y yo aquí sigo.

Más fuerte que nunca.

Tirando paredes, en construcción continúa.

Más libre.

Más dueña de mi vida.

Sabiendo que la persona que más necesito es también la que más me necesita.

Yo misma.

 

 

Deja de buscar respuestas

Ayer por la noche tuve una crisis existencial, una de esas que hace tiempo no tenía, y en esta ocasión empezó porque el día anterior me había estado probando ropa que tenía guardada en el fondo del armario, y recordé entonces el porqué la tenía justamente en ese lugar: ya no me quedaba. Y ya sé que posiblemente exagero porque apenas llevo un mes de ejercicio y de cambios alimenticios, pero de verdad esperaba ver al menos un cambio significativo.

Ayer cerca de las 11:00pm estuve viendo vídeos en youtube de mi lista de “ver más tarde”, entonces me di cuenta que no era lo que necesitaba ver en ese momento y escribí en el buscador: “no sé que hacer con mi vida”. Lo cual es cierto.

Me salieron un montón de vídeos, pero de los cuatro primeros llamó mi atención uno en particular titulado: “¿Qué hacemos cuando no sabemos qué hacer?” en el canal de TEDxTandil.

Cuando di click, esperaba ver el típico vídeo donde alguien en un principio te cuenta lo difícil que ha sido su vida para entonces terminar aconsejándote sobre cómo vivir la tuya, pero definitivamente no era eso lo que ese vídeo pretendía lograr, no como yo pensaba.

Pausé el vídeo por la mitad y bajé a leer los comentarios. No era la única que parecía no estar captando lo que la presentadora estaba haciendo.

Fue hasta que leí un montón de comentarios de gente que sí entendió el mensaje del vídeo cuando decidí volver a verlo con total atención a lo que ella decía.

Lo que ella trataba de decir, es que ningún vídeo o libro te dará la vida que tanto quieres ni la felicidad que tanto anhelas, así como tampoco ninguna persona, religión o cosa pueden darte todo eso. Porque no hay una serie de pasos específicos que tienes que seguir para conseguir todo lo que quieres. La vida no incluye un instructivo.

Ver este vídeo, no sólo me ayudó a despejar mi mente de la crisis que tenía en ese momento, sino que también me hizo darme cuenta de algo muy importante que estaba pasando por alto.

¿No es hermoso cuándo logras “abrir los ojos” ante una situación que no habías visto con claridad antes?

Lo mejor de todo es que no tuve que leer mil páginas para aprender algo que con el simple hecho de reflexionar un poco conmigo misma pude hacer, y con esto no quiero decir que leer libros de superación personal o de “auto-ayuda” es una pérdida de tiempo, no lo es.

Simplemente llega un momento en la vida que tienes que dejar de estar buscando respuestas sobre tu propia vida en alguien más, en alguien que no eres tú.

Y no es como que éste momento te suceda en cierta edad, puede ser a los 18, a los 21, a los 25, a los 30, etcétera. Depende de ti.

Ya no puedes esperar a que alguien más te diga lo que tienes que hacer o cuando es el mejor momento para hacerlo, porque no hay momento exacto en que estés listo para vivir tus sueños y lograr tus metas; yo creo que, la respuesta no es esperar a “estar listo” sino sólo hacerlo.

Si las cosas no salen como lo esperabas al menos has quitado una duda de tu mente y estás acumulando algo muy importante: sabiduría.

Haciendo las cosas sin tanto rollo, dejarás de pensar en el hubiera. No estarías aún imaginando como sería, sino que ya estarías hablando sobre como fue.

No tienes que esperar a estar listo porque ese momento es AHORA.

No tienes que esperar a tener muchas cosas en contra y decir con razones de sobra: “Ya no puedo”.

Porque lamentablemente hay cosas que no podrás hacer cuando tengas 80 años, como correr un maratón, quizás tu salud ya no te lo permita, pero si correr un maratón es algo que ahora en tus 30 años (por ejemplo) quieres y puedes hacer, entonces hazlo.

No dejes que tu mente se llene de miedos e inseguridades.

Si lo que esperas es una señal, lo único que va a pasar es la vida, y esa es la única oportunidad que todos tenemos.

Quizás la señal es ahora que estás leyendo este texto.

Tener planes está bien, pero no te vas a pasar toda tu vida haciendo planes que nunca pones en acción.

¿Buscar ayuda en alguien más está mal? Para nada.

Si vas al psicólogo porque eso es lo que necesitas, está perfecto.

Si lees el libro de una chica que superó la anorexia y tú necesitas ayuda en ese tema, está perfecto.

Amo leer libros de superación personal, en general, amo encontrar inspiración en las historias de otras personas, pero últimamente me he encontrando dando muchas vueltas alrededor de sus enseñanzas y no haciendo lo que conforme a mi vida yo debería de hacer.

He buscando tantas respuestas y consejos, y sí, me han ayudado mucho, me han motivado mucho, pero he descubierto que no todos aplican ni funcionan igual y que a veces por tanto buscar me olvido de lo importante, de actuar.

No hay pasos concretos que al seguir te garanticen ser feliz o exitoso.

Ambas definiciones difieren de persona en persona, hay cosas que coinciden, y es increíble cuando logras encontrar la ayuda que tanto necesitas en las palabras de alguien más.

Si esas respuestas son lo que tú necesitabas, enhorabuena.

Y si no lo son, deberías poner más atención en lo que pasa en tu interior y en lo que te rodea.

Todos tenemos diferentes caminos que recorrer.

Todos tenemos diferentes decisiones que tomar.

Deja de buscar respuestas en otros lados, porque ellas pueden estar frente a ti, o a un lado, o dentro de ti.

Y si ya las tienes, deja de darles mil vueltas.

Decídete.

Hazlas realidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dulce y amargo

En el color de tus ojos.

En el olor de tu cuello.

En las ganas de ser tuya.

En el primero beso que nos dimos.

En la diversión de tu compañía.

En la rebeldía de tus discursos.

En el dolor de tus secretos.

En la idea de ser eternos.

Creí que si te quería tanto jamás te irías.

Creí que si daba lo mejor de mí me extrañarías.

Y entonces me olvidé de la mujer que era.

Por ser la novia que tú querías.

Y cometí muchos errores.

Como pensar que los celos nos acercarían.

Dulce y primerizo amor.

Naciste de mis sueños más profundos.

Aunque estábamos condenamos desde antes de ser algo.

Al menos aprendí tanto.

Amargo y primerizo amor.

Me quisiste lo mejor que tu ego te dejó.

No es necesario un perdón cuando sigues siendo el mismo.

Y ya ambos pagamos el precio de jugar a amarnos.

El tiempo hizo bien su trabajo.

Ahora estoy mucho mejor.

 

 

 

 

 

Rutinaria soledad

Quedarme en casa se volvió el refugio

que de niña siempre quise tener

ya no hay monstruos debajo de la cama

ahora viven afuera

donde la gente sale a diario

el mundo no es un lugar seguro

lo he experimentado con anterioridad

y si quedarse en casa de pequeña siempre fue más seguro

¿por qué abandonar algo que me hizo bien?

cierro mis ojos y sueño

porque no hay nada mejor que esto

porque se siente mucha paz

aunque a veces siento que he muerto

pero la voz en mi cabeza me dice que no es cierto

extraño sentir el rayo de sol

entonces subo a la azotea

el cielo no ha cambiado de color

pero el mundo sigue girando

el día no es el mismo

ni yo lo soy

y no porque uso ropa nueva

además que hoy no usé maquillaje

los dolores de cabeza se han ido

aunque a veces extraño el sentir que existo

no sé

saber que estás cansada después de un largo día

que lo lograste

que sobreviviste

quizás es eso

y salgo

unas horas son lo máximo que logro soportarlo

entonces vengo de vuelta al refugio

de vuelta a mi mundo

la paz que tanto me abrumó

ahora me cobija de nuevo

todo está bien

mientras esté conmigo.

 

Vengo a dejar mis ideas, emociones y pensamientos en este pequeño espacio en internet. Welcome.